Pedidos, cocina, caja, delivery y carta con QR trabajando juntos. Sin papeles, sin planillas y sin pagar comisión por cada venta.
Sin tarjeta de crédito · Funciona en cualquier teléfono, tablet o computadora
El problema no es que falte software. Es que el salón, la cocina y la caja no se hablan.
Cada persona de tu equipo ve solo lo que necesita — y tu cliente también.
Entra la comanda: el mozo la cargó en el salón
sin cebolla
Retrasado
Deslizá la pantalla de costado para verla completa
No es un software más: es el día a día de tu local, ordenado.
El mozo carga el pedido y aparece al instante en la pantalla de cocina, separado por estación. Se acabaron los papeles perdidos y el "¿esto ya salió?". Y si se corta internet, la cocina sigue trabajando y sincroniza sola cuando vuelve.
El comensal escanea, ve tu carta con fotos y pide desde la mesa. También tenés un link para compartir en Instagram o WhatsApp con delivery y retiro.
Cobros divididos, propinas, descuentos y arqueo de caja. Cada anulación y cada descuento queda registrado con quién lo hizo y por qué.
Asigna el repartidor más cercano automáticamente y tu cliente sigue el pedido en un mapa, sin instalar ninguna app.
No solo cuánto vendiste: qué producto deja más margen, a qué hora es tu pico y cuánto factura cada mozo. Con stock que baja solo al vender.
Anulaciones, descuentos y movimientos de caja, con responsable y motivo. La respuesta a "¿cómo sé que no me roban?".
Poné tus números. La cuenta la hacés vos — nosotros no cobramos comisión por venta, ni una sola vez.
Te llevan en comisiones
$24,000
por año · $2,000 por mes
Con tu propia carta online: 0 de comisión
El plan Pro cuesta $948 al año, vendas 10 o 10.000 pedidos. Te quedan $23,052 que hoy se van en comisiones.
Tu medio de pago te sigue costando lo mismo — la comisión de la app de pedidos es la que desaparece.
Sin técnico, sin cableado y sin cerrar el local un día para migrar.
No hace falta la carta entera para empezar: con tus 10 platos más vendidos ya podés operar.
Cada mesa tiene su código. Y te llevás un link público para pegar en Instagram o WhatsApp con delivery y retiro.
Una tablet en la cocina, el celular del mozo y la compu de la caja. Todo en el navegador, sin instalar nada.
Todos los planes incluyen el producto completo. Lo único que cambia es cuántas sucursales y usuarios.
Para el local que arranca
$29 USD/mes
El que eligen la mayoría
$79 USD/mes
Para cadenas
$199 USD/mes
No. Chillberry corre en el navegador de lo que ya tenés: el celular del mozo, una tablet en la cocina y la computadora de la caja. Una tablet vieja alcanza para la pantalla de cocina.
No. Pagás el plan por mes y listo, vendas 10 pedidos o 10.000. Tu carta con QR y tu link público son tuyos.
La pantalla de cocina sigue funcionando: el cocinero puede marcar los platos igual y las acciones quedan en una cola que se sincroniza sola cuando vuelve la conexión, con un cartel que avisa cuántas hay pendientes. El resto del sistema sí necesita internet para cargar pedidos nuevos, así que si tu conexión es inestable conviene tener los datos del celular como respaldo.
La pantalla del mozo tiene tres cosas: sus mesas, la carta para cargar el pedido y el botón de pedir la cuenta. Nada más. La cocina es una sola pantalla con las comandas y un botón por plato.
Sí. Cada sucursal tiene su carta, sus mesas, su caja y su stock. El dueño ve cada una por separado o todo consolidado, desde el mismo usuario.
Cada descuento, cada anulación y cada movimiento de caja queda registrado con quién lo hizo, cuándo y por qué. Hay una pantalla de Control dedicada a eso, y el arqueo te muestra la diferencia entre lo declarado y lo cobrado.
Sí. Los reportes se descargan en CSV para abrirlos en Excel y se imprimen en PDF. Tu información está aislada de la de cualquier otro restaurante.
Lo que más lleva es cargar la carta. Con la carta lista, el QR de las mesas y la pantalla de cocina quedan funcionando esa misma tarde.
Creá tu cuenta, cargá tus productos y en una tarde tenés el QR de tus mesas funcionando.
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